unas manos indiferentes
con descargas viles.
tras su falsa bondad
habia temor recubierto en odio.
y yo alli,
a su merced.
como si mi historia ya no fuera un escudo.
solo por mi mesa
me obligo a perdonar... solo por eso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario